La experiencia de Rogger Alzamora con la dolencia de su hija Bárbara tiene, como todo en la vida, su lado bueno y feliz, así como uno triste.

El lado desagradable es el mismo que ha vivido cualquiera que ve enfermar a un familiar cercano y es embargado por la desesperación e impotencia. El lado bueno de la historia es que Rogger decidió consultar Páginas Amarillas y así consiguió el alivio que tanto necesitaba él y la cura que Bárbara requería con suma urgencia.

Las cosas suceden por algo, es lo que se escucha siempre. Hasta el menos creyente podría ver tambalear sus convicciones ante tanta coincidencia: el mismo taxista que los conduce reconoce que su propia hija fue salvada por el médico al que la familia acude. Hoy Bárbara, la hija de Rogger, está sana. No hay más que decir, pero sí mucho que agradecer.

En el blog literario de Rogger podemos encontrar mucha de la sensibilidad que transmite al contarnos su experiencia con Páginas Amarillas. Tal vez nunca imaginó que un día como aquél, primero gris de angustia y luego diáfano de alegría, pudiera expresarse con las mismas palabras que utiliza en su relato “Amor Pagano” : “El día estaba hecho una finura de relucientes tonos, por todas partes”.

La historia que ha compartido Rogger con nosotros es una línea más en el libro de su vida. Nos alegra mucho saber que pertenecemos a ella y haber contribuido con nuestro servicio a la calma y el alivio de toda una familia.